Nuestro PEI

Así nació nuestro P.E.I.

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La construcción del P.E.I. surge de hacer una lectura al contexto nacional, en el cual se  vive en permanente crisis económica, política y social. Esto se refleja en  una notoria falta de identidad cultural, desigualdad y violencia. En la cotidianidad del país, se vive un continuo desconocimiento a los derechos humanos, hecho que redunda  en que haya ausencia de valores que permitan que los integrantes de nuestra sociedad nos desarrollemos en condiciones dignas. Los procesos educativos afectados por dicho contexto, se caracterizan por poseer ambientes poco propicios para el establecimiento de relaciones afectivas entre maestros, maestras y estudiantado, en la mayoría de ellos no existen estrategias metodológicas facilitadoras de relaciones armónicas y humanas que permitan desarrollar el pensamiento y a la vez transformar el contexto sociocultural.

Partiendo de una cosmovisión humanista martiana, el Liceo Nuevo Chile centra su hacer pedagógico en la construcción, en equipo, de estrategias metodológicas, creativas que redundan en el fortalecimiento de una nueva cultura de vida; una cultura que rescate al ser humano que ama, sueña y vive creando y recreando su entorno social. En  ese crear y recrear su entorno se convierte en un ser respetuoso y defensor de todo lo que la naturaleza le brinda. De igual manera, el Proyecto Educativo se ocupa de fortalecer continuamente un modelo pedagógico que contribuya al rescate de la identidad nacional. Las culturas indígenas: Guambianos, Ingas, Emberas, Huitotos, Paeces y Wuayús, aportan elementos importantes para este proyecto. Esta experiencia permite hacer toda una reflexión acerca de lo valioso que es contar con etnias vivas y sobretodo aprender de ellas sus formas de convivencia con la Pacha Mama y con sus hermanos y hermanas.

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Es entonces, una apuesta por educar en contexto, donde Paulo Freire nos da la posibilidad  de nutrirnos con su propuesta metodológica de la escuela activa, donde los y las estudiantes no son asumidos únicamente como productos del medio, si no como sujetos participantes de la transformación de su entorno, toda vez que al hacerlo se están transformando a sí mismos. Dicho en otra forma, se asume al estudiante como gestor y constructor de  conocimiento, proceso en el cual se desarrolla la autonomía, a partir del trabajo colectivo e individual. Los y las  docentes de igual manera transforman  su rol; se convierten en facilitadores de todos los eventos educativos que propicien cambios no sólo en la vida escolar sino también en lo familiar y lo social.

Somos conscientes como pedagogos que la sociedad brinda elementos para que los individuos se desarrollen o se limiten  en la adquisición del conocimiento, en el la vivencia de los valores, en las oportunidades para acceder a la cultura y a todos los eventos que tienen que ver con su formación.  Es por esto que nos identificamos con la propuesta de Lev Semenovich Vigotsky. El desarrollo de los individuos, aparte de condiciones individuales, como características psicológicas de orden hereditario, está profundamente marcado por las condiciones que la sociedad de brinde.

 La anterior apuesta se concreta en la vida cotidiana de la institución en la articulación de los proyectos y el desarrollo particular de las asignaturas.

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